Aguilucho Lagunero Occidental

Circus aeruginosus 50cm.

Una esbelta silueta de largas alas acodadas aparece en el cielo, zigzagueando. De pronto, el Aguilucho Lagunero se deja caer, con las garras abiertas, en la vegetación palustre; hay ruidos de alas en la charca, se escapa una focha y la rapaz prosigue incansable su búsqueda.

Este ave manifiesta una marcada preferencia por los terrenos pantanosos y su aparición, siempre repentina, siembra el pánico entre las aves acuáticas. Sin embargo, los patos no tienen nada que temer de esta rapaz indolente, diestra, pero poco rápida; bien armada, pero muy endeble para apoderarse de las presas voluminosas.

Este aguilucho, de plumaje delicadamente coloreado, anima con su presencia nuestros lagos y charcas, siempre que los carrizales le aseguren un refugio y el hombre no la persiga. En ocasiones no deja de cobrar su diezmo en las polladas de patos.

El Aguilucho Lagunero es una de las rapaces cuya población ha descendido más en los últimos años en España. Las razones de ello no son propiamente alimenticias, sino más bien debidas a la contaminación.

Identificación: Principalmente castaño oscuro; el macho tiene pecho ocráceo listado, grandes marcas alares gris-azulado y cola gris; la hembra tiene píleo y cuello pálido; el macho en vuelo muestra anchas bandas grises en las alas.

Nidificación: La hembra construye una sólida plataforma de vegetación acuática, revestida con hierbas, siempre en el suelo, entre espesa vegetación de plantas marismeñas; puesta, marzo-junio, 2 a 6 huevos azul muy pálido; incubación, alrededor de 38 días, principalmente por la hembra; los pollos, alimentados por la hembra, dejan el nido a los 35-40 días, volando una o dos semanas más tarde.

Alimentación: Ratas de agua; pollas de agua, fochas y otras aves; huevos y pollos; ranas y culebras.

Hábitats: Marismas y zonas palustres.