Buscarla Unicolor

Locustella luscinioides 14 cm.

La Buscarla Unicolor tiene un área de cría que ocupa la mitad sur de la Península. Sus costumbres son muy parecidas a las de la Pintoja; ambas viven siempre muy escondidas y apenas pueden advertirse a no ser por su llamativo canto. El macho de la Unicolor lanza un trino más musical, «eurrrrr», en parte similar al de un grillo cebollero, generalmente desde lo alto de un carrizo o un junco, con el pico abierto y el cuerpo trémulo.

Salvo en la época de celo, este pajarillo pasa el tiempo saltando y trepando incansablemente, con gran agilidad, entre la espesa vegetación de carrizales y marismas.

En las marismas andaluzas, cuando llega la primavera, un monótono canto anuncia que las buscarlas están presentes para iniciar la reproducción. El macho comienza su despliegue nupcial, volando hacia lo alto, sin cantar, y descendiendo inmediatamente entre la espesura para perseguir a la hembra.

A finales del verano muchas aves emprenden su viaje de retorno hacia sus cuarteles de invierno en Africa, donde también frecuentan los mismos biotopos, así como arrozales.

Identificación: Por encima, pardo-rojizo uniforme, a veces con tinte oliváceo, sin listas; por debajo, blanco-crema con flancos pardo acastañados; cola ancha y graduada; sexos iguales.

Nidificación: Nido, de buen tamaño, en cubeta, construido por la hembra, con hojas secas de carrizos y restos vegetales, entre la vegetación acuática; puesta, abril-junio, de 3 a 6 huevos blanco sucio, con numerosas pintas pardo-grisáceas o rojizas; incubación, de 12 a 14 días, por la hembra; los pollos, cebados por los dos padres, abandonan el nido tras unos 12 ó 14 días; dos crías.

Alimentación: Insectos y sus larvas, escarabajos, mariposas, libélulas; arañas, pequeñas lombrices.

Hábitats: Marismas y zonas palustres.