Cernícalo Vulgar


Falco tinnunculus 34 cm.

Como todas las aves de presa, el Cernícalo Vulgar está protegido por la ley durante todo el año, pero a diferencia de muchas otras no hay una necesidad desesperada de protegerlo. Se le considera un ave útil contra los ratones, ratas, topillos e insectos dañinos.

Debido en parte a su facilidad para adaptarse a diferentes clases de biotopos, el Cernícalo Vulgar se ha convertido en una de las aves de presa diurnas más comunes, pues puede encontrársele tanto en tierras cultivadas como en eriales, brezales y variedad de acantilados.

En su vuelo característico, al que debe el nombre, el ave se cierne con la cola extendida en abanico y fuertes aleteos mientras vigila el suelo en busca de presas, lo cual es frecuente observar a lo largo de nuestras carreteras. En nuestro país, esta ave vive principalmente en el campo, mientras que su próximo pariente el Cernícalo Primilla es un habitante de las poblaciones, caracterizándose ambos sobre todo por su distintivo grito y por tener las uñas negras, mientras que las del Primilla son blancas.

La nota principal del Cernícalo Vulgar es un penetrante «hi-hi-hi», aunque no se oye muchas veces a menos que las aves estén «jugando» o el macho persiga a la hembra.

Identificación: Alas puntiagudas y cola larga; el macho tiene cabeza obispillo y cola gris azulada, con ancha banda negra cerca del final de la cola; la hembra tiene cola barrada, también con banda negra; es característico el cernirse en vuelo.

Nidificación: No construye nido; huevos dejados en borde de rocas, edificios altos, agujero de árbol o nido abandonado; pone, de abril a junio, de 3 a 5 huevos blancos con manchas rojo-acastañadas; incubación, de unos 28 días, principalmente por la hembra; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan tras unos 30 días.

Alimentación: Principalmente ratones, topillos y ratoncillos; también ranas, lombrices e insectos; gorriones y otras aves.

Hábitats: Matorrales y campos baldíos.