Palabras Alcalde homenaje a D. Fermín Álvarez Maldonado
Fecha 6 de Agosto 2012 (10:46:52)
Tema


Hoy vamos a rendir merecido homenaje a D. Fermín Álvarez Maldonado, médico de profesión y que dedicó toda su vida a cuidar de la salud de los paduleños.

D. Fermín nació en Padul y sabemos que desde que era un niño destacaba por su inteligencia y su deseo de hacer las cosas muy bien. Cursó estudios de bachiller en un Colegio de los Jesuitas en Málaga, los colegios de esta orden religiosa son auténticas fábricas de talentos. Después cursó estudios de bachillerato en el más prestigioso de los institutos de Granada, en el Padre Suarez.

Aprobó su “Examen de Estado”, una especie de reválida mucho más dura de las que ahora existen. Pasó su examen con una calificación lo suficientemente alta como para poder optar a estudiar medicina, la pasión de su vida. Seguidamente obtuvo una beca, por concurso oposición, para ingresar en el Colegio Mayor San Bartolomé y Santiago, una sede donde únicamente entraban los mejores estudiantes universitarios.

Allí estuvo hasta que finalizó la carrera de Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Granada, evidentemente, y con un expediente académico muy difícil de superar. Esto sucedió allá por el año 1959.

Con su título en el bolsillo, la Patria lo llama, había que cumplir con el requisito del Servicio Militar, este lo llevó, mediante las Milicias Universitarias, al Campamento de Montejaque, en Málaga. De allí pasó a Barcelona para incorporarse a la Sanidad Militar número-4, concretamente en Villafranca del Penedés, por entonces ya era Alférez Médico.

Pasado el periodo militar, ingresó como Médico Residente Interno de guardia en la Clínica Corachán, también en Barcelona, lugar donde perfeccionó los conocimientos de medicina, Rayos X y Laboratorio, que como él mismo reconoce, fueron determinantes en el ejercicio y buen desarrollo de su carrera.

Estando en esta Clínica, ya pensaba D. Fermín en que su lugar de destino sería Padul, su pueblo, que lo estaba esperando como Agua de Mayo. ¿ Qué tendrá Padul que a ninguno se nos resiste?. Pero antes de venirse, D. Fermín tuvo una última Osadía, entró en el Jardín Botánico de Barcelona y le arrancó un compromiso a la más hermosa de las flores que allí había. Su esposa Margarita Miró, persona muy educada, inteligente, cariñosa y dispuesta a bajarse para Andalucía. Un par de años después, se convirtió en su esposa, matrimonio del que nacieron tres preciosas hijas, Toñi, Laly y Margarita, que llenaron todo el orgullo de un buen padre.

Ya, situado en nuestro pueblo, D. Fermín siguió con su sus estudios, desarrollándolos y poniendo todo su talento al servicio del pueblo. Era y es, una persona abierta, dicharachera, siempre de prisa, pero saludando a todo el mundo. Esto le hizo llegar pronto al corazón de todos los paduleños. Implanto en Padul una forma nueva de hacer medicina, tratamientos nuevosy muy efectivos, el uso de los Rayos X, algo insólito en el pueblo, los análisis clínicos. La fama de buen médico pronto se extendió y venían familias de todas partes llegaban a su consulta. Aquella habilidad que tenía para trabajar como Pediatra, daba gusto oír a la gente hablar de usted.

También sabemos que por su consulta pasaban muchos paduleños que no podían pagar la consulta, pero a Usted lo engrandece más aún, el hecho de que los atendía como si fueran los más pudientes, su medicina estaba al servicio del pobre y del rico, y eso no podemos olvidarlo los paduleños.

Comenzaba a trabajar a las 8 de la mañana pero no sabía cuando iba a terminar. Nos cuentan los que fueron pacientes suyos que una mañana, a eso de las 8´30, una persona fue a coger número y ya había entregados 36 y por tanto le dieron el 37. ¿ A qué hora llegaba usted a su casa?, eso no lo podemos olvidar tampoco.

Me cuentan la anécdota de que el señor que estaba de Regador en el Pago de Marchena, fue a su consulta porque el hombre fumaba mucho y la tos era cada vez más fuerte. Usted le preguntó; ¿ Qué te pasa?, él respondió: que tengo una tos muy mala, usted lo reconoció y después de hacerle las oportunas recetas, le recomendó que dejara de fumar. Él enseguida le contesto´; D. Fermín ¡vamos a quitarnos los dos del tabaco! Y usted le respondió; por mí si quieres te puedes morir, pero yo no dejo de fumar. El hombre se fue feliz.

D. Fermín, por su dedicación a los paduleños, por su humanismo en el trato a los pacientes-enfermos, por su sapiencia médica, en definitiva por “la buena gente que usted ha sido” y es, es por lo que hoy los paduleños, Padul, su pueblo y yo en representación de todos, es por lo que le hacemos este “más que merecido homenaje”. Muchas gracias por todo









Este artículo proviene de Ayuntamiento de Padul
http://www.elpadul.es

La dirección de esta noticia es:
http://www.elpadul.es/modules.php?name=News&file=article&sid=2070