LA CALLE DE LA FUENTE.

¡Preciosa perspectiva la que nos nuestra el fotógrafo! Estamos viendo el camino que conducía a los paduleños hacia la Fuente de los Cinco Caños para llevar agua a sus viviendas cuando aún no existía la potable en sus casas, ¿Por qué trazaban los moriscos las calles tan estrechas? Evidentemente no las necesitaban más grandes ya que sus carruajes no lo eran. Pero, además, porque como veis en la foto los días duros y estivales de calor no castigaban tanto porque la sombra de una pared cubría la de enfrente y así se conservaban más frescas las viviendas. ¡No, no eran torpes nuestros antepasados!

De siempre, yo recordaba esta vía empedrada; la modernidad, que no siempre es buena la cubrió de cemento. ¡Triste final de la diversidad! Aunque advierto a quien lo entienda que las piedras están debajo.

Estamos en el corazón del barrio morisco por antonomasia y, si bajamos calle abajo desembocamos en la fuente y Lavadero. Fíjate en los rótulos de las calles, Lavadero y Abenhamar. Comprenderás la procedencia morisca de este entorno.