LA FUENTE Y EL LAVADERO

Nos acercamos a ver con más detalle los dos cuerpos del monumento. A la izquierda, según miramos la foto, la construcción cuadricular que cubre el nacimiento y aljibe al que bajaremos más adelante; el otro cuerpo el del lavadero, lo vemos a la derecha. En la última y reciente remodelación se acordó 1a cubierta del aljibe para que la circulación de vehículos fuese más cómoda.

Incrustada en su pared nos encontramos una gran piedra de nuestras canteras de sillares tallada con los datos de la primera construcción que conocemos y leeremos en la siguiente foto.

En líneas generales es el edificio que se construyó en 1.897. A partir de esa fecha y hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XX este entorno marcaba el latir del corazón de la Villa. Era muchísimas cosas a la vez: mentidero público del pueblo, lugar de reunión de campesinos paluleños que, al atardecer, venían a buscar trabajo para el día siguiente y se bebían medio litro de vino en el bar que se encontraba cerca; era sitio ideal para hacer amistades e, incluso, noviazgos cuando las mocicas bajaban con sur pipotes y cántaros por agua. ¡Cuántos tiestos de barro había por las escaleras! Los más atrevidos se acercaba también para ver los tobillos de las que lavaban, ya que por la ropa no se podía ver más.

Al instalar el agua potable en las casas particulares perdió mucho de su fuerza y, durante años, este lugar parecía muerto y abandonado. Incluso los vecinos fueron envejeciendo como es natural y los jóvenes emigraron u otros barrios de expansión del pueblo. Sin embargo, los que quedan han luchado por reanimarlo. Han logrado su restuanación, que se cuide (ellos mismos son los primeros en hacerlo) y la población joven está volviendo.