RÓTULOS DE LA PARTE EXTERIOR DEL ALJIBE

Cuando en 1.897 se terminó su construcción en planchas de mármol escribieron lo siguiente:
“Por el Ayuntamiento Constitucional de la Villa, siendo Alcalde Presidente D. Diego Villena Alvarez, se construyó este lavadero, siendo contratistas y maestros Joaquín y Antonio Ferrer, terminándose el 13 de junio de 1.897 y titulándose desde este día Lavadero de Santa Ana (si leemos la inscripción de la izquierda) ...o titulándose desde entonces fuente de San Joaquín(si leemos el de la derecha). Como dato curioso; si pasas por allí; detente y observa que la palabra lavadero en una inscripción la escribe con b y en la otra con v. despistes del que lo esculpió.

Y ¿quién fue este alcalde, D. Diego Villena Alvarez? Lo que sabemos de él, lo leemos en sus obras; debía estar muy motivado por el arte y cultura pues nos legó este bello monumento y un espléndido poema muy bien rimado, en el que nos cuenta cómo una burra denuncia ante el juez municipal a su dueño por malos tratos (parece que se adelantó a su tiempo). Los nombres de personas y lugares son perfectamente localizables y rigurosamente ciertos en nuestra Villa.

También conservamos de él una carta , escrita con elegante letra cursiva y buena ortografía, dirigida a su hijo Mateo (“Mateico el de la Casa Grande") que estaba haciendo la Mili en Sevilla en la que le da buenos consejos como el de que “se mudase de limpio con frecuencia”

Era el administrador de los bienes y lugar del Palacio-Castillo "La Casa Grande" que os hemos mostrado en fotos anteriores. Otra curiosidad de este personaje era la de ser ventrílocuo y, en más de una ocasión, dio buenos sustos a los gañanes cuando, al atardecer volvían del campo a encerrar a las yuntas y en la semioscuridad de la cuadra hablaba sobre cosas extrañas.