LAS TABLAS DE LAVAR.

Primero observa la elegante esbeltez de estos arcos. Desde luego se lucieron los Maestros albañiles Joaquín y Toñico Ferrer, dos hermanos que trabajaron desde jóvenes para el Ayuntamiento; aunque, más adelante, Joaquín conservó ese puesto en el Consistorio y Toñico hizo obras particulares (al Sr. Conde le trabajó también en sus obras de Granada).
En la claridad del 2º arco, contando desde la izquierda, se pueden, apreciar los escalones de bajada a la fuente y sus caños. Ahí fue donde nuestra juventud rompió mucha cerámica.

En la parte inferior se observa la rampa estriada de obra para restregar la ropa y que la suciedad saliese mejor. Había quien las usaba como tabla, pero otras mujeres ponían encima la suya de madera, a la que estaban más acostumbradas. Las personas que llegaban primero (algunas lo hacían al clarear del día) escogían los lugares más cercanos a la Fuente ya que el agua venía más limpia. Hoy la higiene prohibiría lavar a más de tres personas.

Esos planos inclinados sirvieron además, durante casi un siglo para el esparcimiento de niños y niñas con unos cuentos que os relato a continuación.