En el patio del Convento la Virgen

Muy cercana a la Ermita, y en el marjal superior se construyó esta recoleta Cueva, completamente recubierta de hiedra. ¡Cuántos besos habrán enviado a esta imagen los pequeños del parvulario o los labios ya mustios de las Madres Carmelitas mayores, rogando unos el cariño de María y otras un buen tránsito al otro mundo!' Sabían además, que su cuerpo reposaría cerca, en el cementerio situado junto a la calle que antiguamente también era el del pueblo. Ahí, junto a, la, ermita del Patrón, reposaban los cuerpos de los paduleños que morían. Por eso, hasta mediados del. s. XX, los cadáveres eran conducidos hasta este lugar donde el sacerdote que los acompañaba los despedía, con sus últimos rezos. Posteriormente eran llevados al nuevo camposanto de las Eras.