LA NAVE CENTRAL DESDE EL CORO.

Majestuosa vista de la nave central tomada desde el coro. El artesonado de madera se declara a la vista como perteneciente al arte mudéjar. Seguramente lo era el artista que lo trabajó.

Retrocedo a tiempos pasados porque me viene a la memoria una visión impresionante. Al volver el Jueves Santo de la procesión del Silencio, se celebraba el sermón de Pasión. En la última columna de la derecha había un púlpito desde donde el cura lo predicaba. Los cantores, en el coro, hacían su papel porque, en dicho sermón se alternaban oratoria y música, tremenda conversación entre el Padre Eterno, el Ángel como mensajero y el pueblo, que abarrotaba la iglesia; incluso se traían sillas o reclinatorios de sus casas para poder sentarse. Uno de los cantos, compuesto por autores paduleños, decía así:

Esta es la justicia que manda hacer
El Eterno Padre con su unigénito Hijo,
Para satisfacer a la divina justicia; Para abrirnos las puertas de la gloria
Y redimirnos del cautiverio del demonio,
Por el grande amor que le tiene a los hombres.
¡Que muera en el monte Calvario,
en medio de dos ladrones
para que todos queden
satisfechos de su muerte!
Bendita sea su misericordia.
Quien tal quiso que tal pague!