PRESBITERIO Y ARTESONADO.

Preciosa estampa del altar mayor y su retablo. Una grada de mármol blanco los eleva para mejor visión de los fieles en los actos litúrgicos. No sabemos la fecha de su construcción, pero si la de una reforma costeada por Sr. Conde en 1.924, ya que antes tenia estructura de hierro también, probablemente baranda o pasamanos. Ya en el último cuarto del s. XX se ensanchó dicha escalinata tal como se encuentra ahora. ¡Cuántas veces nos hemos sentado en sus trancos los niños de antaño los martes, en el catecismo de la tarde! Y si la iglesia se llenaba un poco también se poblaba de chiquillería.

Cuando el Concilio Vaticano II implantó nueva liturgia se quitó un templete ( en la actualidad en la iglesia de Sorvilán) para poner el altar mayor cara al pueblo.

Y al fondo, enorme, esbelto y barroco del s. XVIII luce el retablo recientemente redorado (hay datos que nos dicen que en 1.782 estaba sin dorar). Probablemente fue tallado para otra iglesia pues vemos que las molduras superiores están dobladas en exceso; en la parte inferior hay puertas iniciadas estando la pared detrás cerrando el paso.

A lo largo de su historia han figurado tallas de diversos santos en sus hornacinas, unas de más valor que otras. En 1782 las ocupaban Santa Úrsula (dicen que data. del s. XVI y que en un tiempo fue copatrona de la villa), San Isidro, San Ramón Nonato, San Elías (profeta que sacábamos para pedir agua en tiempos de sequía, como ya comentaremos en la foto siguiente). Sobre el manifestador había una repisa con María Santísima de la Concepción. Y en la repisa superior, la Santa Resurrección.

Posteriormente han variado las imágenes; así podemos observar a San Juan Nepopucemo, San Antonio Abad, San Inocencio, San Zacarías que también procesionaba pidiendo agua...

En este presbiterio se echan de menos unos ángeles pintados que existían en la pared lateral, junto a la sacristía y borradas en reformas de no hace mucho.