SEGUIMOS CON LAS ESCUELAS

Preside el escudo de la casa solariega este edificio de dos escuelas y su biblioteca en alto. Durante muchos años ha funcionado bajo la tutela económica del Condado del Padul ya que D. Isidoro grabó a sus sucesores en su testamento con la siguiente obligación: "...de sostener de los maestros necesarios para una educación cristiana de los niños del Padul'' Más tarde abandonaron esa obligación y se hizo cargo el Ministerio de Educación pues las usaba con maestros nacionales ya que, en el resto de Colegios, no había capacidad suficiente para todo el alumnado.

No me resisto a terminar este apartado del poder civil en El Padul sin contar una anécdota que le sucedió en estas escuelas al que os cuenta esta historia: Recibí en ellas las primeras enseñanzas allá por los últimos años de los cuarenta y en una ocasión en que las visitó el Senor Conde, la Señorita me encargó el recitado de una poesía. Al terminar me entregaron un sobre. Ya en mi sitio, y con disimulo, lo abrí y muy asombrado observe lo que contenía, un billete de 100 ptas. ¡ Más o menos el equivalente de medio mes de trabajo de mi padre! Lo metí de nuevo en el bolsillo sin apartar la mano del mismo. El de trillero y ése era el primer dinero ganado. Después de los diferentes actos en honor del bien-hechor, salimos al patio y uno de sus servidores comenzó a tirar caramelos. Como el señor conde observó que yo no iba a buscarlos, se me acercó y me preguntó si no me gustaban. Le contesté que sí y cual sería mi sorpresa cuando lo veo dirigirse a la bolsa, coger un puñado de ellos y meterlos en mis bolsillos.

Al terminar todo volví a mi casa, cargado de caramelos y con la ilusión de darle a mi madre el sobre. En fín...historias de la historia.